IV Jornadas para el Desarrollo de
Grandes Aplicaciones de Red
 
De la Sociedad de la Información                                
a la Sociedad del Conocimiento
Alicante, 21 y 22 de febrero de 2007                      
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De la «Sociedad de la Información» a la «Sociedad del Conocimiento»

Aunque a lo largo de la historia podemos encontrar continuas referencias al conocimiento, a su naturaleza epistemológica o a su concepción, la realidad de una «Sociedad del Conocimiento» —término atribuido a Peter Drucker a partir de un artículo publicado en 1993— se ha visto postergada por el obligatorio periplo a través de «La Sociedad de la Información.» Obligatorio en tanto en cuanto ha proporcionado la perspectiva necesaria para asimilar y comprender el verdadero alcance de estos conceptos.

Los años 70 fueron los años en lo que se conformaba la sociedad de la información bajo la conocida máxima: «la información es poder.» Este principio fue guiando un profundo cambio en las pautas sociales y económicas. Se pasó de la sociedad industrial a la denominada sociedad postindustrial, basada en la producción de servicios, donde la información es un producto que se vende como elemento accesible. Se desarrolla todo un culto alrededor de la información, capaz de otorgar a las personas que la poseen superioridad, ventajas, autoridad, etc.

En los últimos tiempos se ha seguido profundizando es estos cambios y la información es ahora la información de las nuevas tecnologías, lo cual implica mucha más información, mucho más accesible y por muchas más personas. Esto dota a la información de entidad propia, desvinculada de las personas que la poseen.

A medida que aumenta el volumen de información y la capacidad para acceder a la misma, se vuelve más importante su calidad, su gestión, la velocidad para acceder a ella y lo ajustada que ésta sea, es decir, la información debe estar adecuadamente procesada.
El Banco Mundial asegura en un informe sobre el desarrollo mundial presentado en 1999 que es el acceso que tienen las personas al conocimiento útil para la mejora de su calidad de vida el que determina la diferencia entre países ricos y pobres, en lugar de recaer sobre un mayor ingreso per cápita de recursos.

En este nuevo escenario, mucho más complejo que el vivido hasta el momento, la información pasa a ser la materia prima, a partir de la cual, mediante una maquinaria adecuada compuesta por las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) se fabrica un nuevo producto: el conocimiento. Este producto es puesto en el mercado mediante modelos de negocio novedosos, siempre a disposición de la sociedad —la llamada a ser, precisamente, la sociedad del conocimiento.
Es responsabilidad de las TIC, pues: garantizar el continuo suministro de materias primas (la información); proporcionar productos de calidad (conocimiento) y facilitar los canales de suministro y las infraestructuras básicas sobre las que desarrollar los nuevos mercados (Internet y modelos eBusiness).

Así mismo, es responsabilidad de los investigadores y docentes garantizar que no se produzca una nueva brecha digital que provoque diferencias insostenibles entre sociedades: no se debe reproducir conocimiento ya existente y la información debe seguir siendo cada día más accesible.

 

 
 
 
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